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La religión de Scientology
El garante del futuro de Scientology
David Miscavige El Presidente de la Junta
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Porque no sólo estamos celebrando el primer medio siglo de la tecnología de LRH, sino que antes de que esta noche termine les garantizo que las palabras “nuevo milenio” adquirirán un significado totalmente nuevo.

Bueno, por supuesto, mil años son un parpadeo en el drama galáctico mayor, por no mencionar el plan mayor de la existencia de un thetán. Pero considerando cuánto tiempo los seres han estado yendo hacia abajo en la espiral descendente, y exactamente lo que Scientology representa como el punto de cambio hacia arriba, la última mitad de este siglo XX no se le olvidará a nadie.

Pero primero evaluemos los últimos cincuenta años tomando en cuenta esta frase: “La religión de crecimiento más rápido de la Tierra”. Aunque todavía se encuentren lugares donde la palabra Scientology no está vigente, deben considerar la verdadera esencia detrás de esa frase. De hecho, toda la historia es mucho más profunda: L. Ronald Hubbard forjó una tecnología para hacer realidad la libertad espiritual total. Y ahí está la historia no sólo de este siglo XX, sino la saga de todas las épocas pasadas y futuras.

Así que esta noche, retrocedamos y examinemos el gran panorama. Para comenzar, volvamos a 1950 y consideremos qué significó realmente presentar Dianética y Scientology en la mitad del siglo XX.

Los historiadores lo llamarían “Era de la incertidumbre”. Después de todo, como respuesta a una primera guerra mundial que costó 37 millones de vidas, llegó una segunda guerra que segó 55 millones más. Y aunque murieron por el lema “La guerra para acabar con todas las guerras”, ¿cuál era la solución comúnmente aceptada que daban los líderes mundiales antes de Dianética?

Como decían, si realmente quisieras poner fin a la guerra, sólo habría una “solución”. Construir una bomba mayor. En cuanto al papel de la psiquiatría en la ejecución de esta estrategia, su trabajo era convencer a los norteamericanos de que apoyaran de buena gana este sistema y pagaran exorbitantes impuestos para sufragarlo. Todo era parte esencial del plan para tener a Estados Unidos al borde del pánico. Y funcionó.

Lo que esa inquisición moderna creó lo describió mejor un senador de Estados Unidos de la siguiente manera: “Raza contra raza, partido contra partido, religión contra religión, vecino contra vecino e hijo contra padre”. No les quepa duda de que la verdadera herramienta de la guerra fría no era el lanzamiento de una bomba atómica. Era el terror: aterrorizar a la población. Y parecían no tener oposición, nadie que se les opusiera. Todo lo que tenían que hacer era tenerlos en su nómina.